jueves, 20 de julio de 2017

Día 17. Templos de Bagán I

Ya mencioné que por aquí la juerga nocturna está justita, así que nos hemos levantado temprano para aprovechar el día. Siendo sinceros nos ha despertado una música a eso de las cinco y media de la mañana que no teníamos claro si procedía de otra habitación o algún hotel cercano.
La zona de los templos de Bagán abarca unos cuarenta kilómetros cuadrados donde se hallan unas cuatro mil pagodas y estupas. Para moverse lo más recomendable es alquilar una bici o una moto eléctrica, como somos tres alquilamos dos motos, en una iremos Felipe y yo y en la otra Trigueros.
Después de desayunar y alquilar la motos nos hemos encontrado una kilométrica procesión que iba hacia un monolito cerca de nuestro hotel. Resulta que hoy es el día de los mártires de la independencia y de ahí procedía la música que nos despertó a horas intempestivas.
A la hora de empezar a visitar templos Trigueros se volvió al hotel a buscar su chubasquero y ha estado perdido toda la mañana. Felipe y yo hemos estado visitando las pagodas más relevantes entre Nyaung y viejo Bagán, para mañana dejaremos la zona entre Nyaung y nuevo Bagán.
En otras entradas he escrito mucho y puesto pocas fotos, en esta intentaré que las imágenes sean lo más relevante. Hay una serie de cuestiones comunes al entrar en cualquier templo: no se puede llevar calzado ni calcetines, no se pueden llevar los hombros al aire y no se pueden llevar pantalones cortos (aunque en esto último hemos notado que son permisivos). Por ello para hoy he optado por una chanclas para poder calzarme y descalzarme rápido y el "longyi" que me compré en Mandalay, que tapa las piernas a la vez que no da calor.
Yendo de templo en templo nos hemos cruzado con muchos de los españoles que conocimos al llegar a Myanmar, a muchos menos al niño Castelar que se nos había perdido. Al amanecer estaba nublado pero a lo largo de la mañana se ha despejado y ha empezado a hacer bastante calor, y además el suelo de los templos ya quemaba. Así, la mejor opción era hacer una pausa, hemos regresado al hotel donde hemos encontrado a Trigueros y nos hemos pegado un baño en la piscina para refrescarnos.
Por la tarde después de almorzar queríamos ver algunos templos más, pero resulta que Trigueros ha estado toda la mañana recorriendo a escape toda la zona y prefería no ver nada más, por lo tanto Felipe y yo hemos cogido las dos motos para seguir visitando. Pretendíamos ver la puesta de sol desde un templo al que se puede subir y que ofrece buenas vistas, pero al estar nublado nuevamente y divisar en lontananza que se avecinaba una tormenta coincidimos en que lo mejor era terminar por hoy y volver al hotel.
No nos hemos librado y nos ha caído el chaparrón, pero eso no ha sido lo malo. Desconocemos si Trigueros ha ido a Mairena y vuelto esta mañana en la moto aunque sería posible dado que ha dejado completamente agotada la batería. Mientras el indicador de la otra moto apenas ha bajado después de cargar toda la mañana con dos personas, la que Trigueros usó nos ha dejado tirados a mitad de camino.
Al igual que ayer hemos salido temprano a cenar para que no nos cierren los sitios. Dado que el restaurante del mediodía no nos ha convencido mucho hemos ido sobre seguro y hemos repetido el de anoche en el que nos han vuelto a tratar tan exquisitamente como nos merecemos.












 

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