En la última entrada del blog nos quedamos llegando al aeropuerto internacional de El Cairo. En primer lugar tuvimos que pasar un control de seguridad relativo, ya que ni miraron los líquidos de las maletas. A continuación buscamos los mostradores de facturación de nuestro vuelo ya que, aunque sólo llevamos equipaje de mano, debíamos pasar por allí para que nos dieran las tarjetas de embarque. Para no perder las buenas costumbres, la fila que más lentamente avanzaba era la nuestra. Cuando llega nuestro turno nos piden los pasaportes, el visado de la India e incluso querían ver el vuelo en el que íbamos a salir de la India (le faltó pedirnos la partida de bautismo).
Después de eso pasamos la aduana y el control de seguridad serio. Trigueros quería comerse una hamburguesa del Burger King sin embargo, a pesar de estar todas las luces del local encendidas, nos dijeron que estaba cerrado.
La opción que nos quedaba era el Mcdonald's que sí estaba abierto. Para no dejar la colección de artistas que se nos acercan, el que nos tomó el pedido se ve que estaba aprendiendo y, además de no tomar correctamente los pedidos, no sabía por qué lado meter la tarjeta de crédito cuando la vio.
El trayecto hasta la India incluye un vuelo hasta Abu Dabhi y luego otro hasta Nueva Delhi. En el primero de ellos Felipe tuvo la suerte de poder disfrutar de la experiencia de compartir un vuelo con chinos, en el caso de Trigueros y yo ya sabíamos lo que nos esperaba (véase el blog del viaje de hace dos años).
De Abu Dabhi sólo vimos el aeropuerto porque la escala eran poco más de dos horas, eso sí, podemos decir que es totalmente nuevo y muy grande. A Nueva Delhi llegamos a las 13:30 hora local; como habíamos sacado el visado electrónico supusimos inocentemente que el procedimiento de pasar por la aduana sería fácil y rápido, craso error. Fuimos a unos mostradores específicos para viajeros con e-visa e incluso apenas había cola. Como ejemplo de la efectividad india, había cuatro personas (una en el ordenador y tres mirando) alrededor de la entrada de una viajera. Después de un buen rato apareció un hombre que, en vez de sumarse al equipo de trabajo que he mencionado antes, decidió agilizar la entrada de viajeros por la aduana y ya pudimos pasar.
Lo siguiente fue desplazarnos hasta el hotel, para ello tuvimos que coger un tren y después el metro. Cuando fuimos a coger el metro nos encontramos otro ejemplo de eficacia india, montones de personas haciendo cola para comprar los billetes, sólo había una máquina y no funcionaba. En este momento empezamos a apreciar la total ausencia de educación de los habitantes del país, ni respetaban las colas ni el mínimo espacio personal. Al fin llegamos al hotel y pudimos disfrutar de una merecida ducha, aunque el agua tenía menos presión que el riego por goteo.
Por la noche cogimos un tuk tuk y nos acercamos a la zona centro por Connaught Place, allí nos tomamos una cerveza en un pub y para cenar probamos la gastronomía local en un restaurante. Uno de los últimos personajes que nos encontramos fue un tío con el que ligó Felipe, y que se llevó
un rato diciéndole que la barba le quedaba muy bien y que se le notaba en gimnasio porque está muy fuerte.
jueves, 6 de julio de 2017
Día 3. Nueva Delhi
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Epílogo
Bueno, después de 21 días de viaje toca hacer un pequeño resumen. Este año hemos recorrido más de veintiocho mil kilómetros pasando por sei...
-
Bueno, después de 21 días de viaje toca hacer un pequeño resumen. Este año hemos recorrido más de veintiocho mil kilómetros pasando por sei...
-
Como dije en la entrada anterior, Mandalay es una ciudad muy grande, la mayoría de la gente recomienda moverse en bici para visitarla. Nuest...
-
Para hoy teníamos prevista una excursión al Parque Nacional Marino de Angthong, con actividades de kayak y esnórquel. Sin embargo, ayer por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario